
El miedo a emprender es real, porque la mayoría de la literatura de emprendimiento que vemos siempre marca como un paso previo al éxito; el fracaso y no de uno, sino de varios intentos. Como resultado la mayoría de las personas nunca se atreven a dar el paso, porque nunca… están listas para perder y terminan con miedo a emprender.
Tienen miedo a perder dinero, perder el tiempo invertido, miedo a fracasar ante su pareja o su círculo interno; y no es propiamente el miedo a fallar, sino como quedas frente a los demás, dándoles la razón de que debes dejar de soñar y te pongas a trabajar en tu empleo actual o que busques uno.
Es verdad que ser emprendedor no está en el ADN de todos, pero… ¿Cómo lo vamos a saber si no lo intentamos?, sería lo mismo que decir “no me gusta el suflé de chocolate”; sin probarlo, solo porque toma 50 minutos prepararlo y es el más caro de todos los postres de la carta; sería como decir “no me gustan los masajes”; cuando nunca has disfrutado de uno, solo porque no quieres que te toquen.
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Emprender es una experiencia que tú y solamente tú, sabrás si es o no es para ti o no. Al final, no importa la opinión de nadie más que la tuya y por supuesto; cuando sea el caso, la de tu pareja, porque… al fin y al cabo, emprender no tiene que ser un camino en solitario. ¡Vaya…! que hasta puede ayudarte a reconectarte con tu pareja; pero ten presente que el miedo a emprender, te va a acompañar durante mucho tiempo en tu viaje de emprendimiento.
Quiero que pienses que el proceso no es fallar, fallar… y fallar; quizás… sea la situación del libro que lees ¿pero qué pasaría si tu emprendimiento funciona a la primera?… qué pasaría, si tú no hubieras sabido que tenías un talento, hasta que lo intentaste y lo descubriste… vaya a veces lo divertido es el viaje y no el destino.
No sé si es de tus tiempos, pero en los míos (no te voy a revelar mi edad, ¡eeeh!) había una caricatura de un coyote que perseguía a un correcaminos – si ya sabes cuál es – su objetivo y su meta eran claras; así como una gran chequera, intentó una y otra y otra vez conseguir su objetivo y aunque muchas veces estuvo a punto de lograrlo, fallaba en el último momento.
En ésta analogía tú no eres el coyote; eres el correcaminos y el coyote representa tus amigos, la biografía de emprendimiento y todo aquello que te evite lograr tus objetivos; míralos, léelos, interactúa con ellos, pero al final… ¡sé libre!, sé libre para tomar tus propias decisiones en el momento en que te sientas listo, al final de cuentas es tu vida; así que vívela y prueba nuevas experiencias al menos una vez en la vida.
El miedo a emprender; como todos los miedos, se afronta enfrentándonos a ello; y quizás no te parece lógico, pero el miedo a emprender es un miedo más.
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